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Dejando eso de un lado, queda la gran musica… Que habla por si sola.
A mí también me recordó a un funeral. No a uno en especial, sino al concepto que tengo del ritual funerario, al gringo sobre todo.
Es interesante el valor que le brindamos a las cosas, en este caso la música. Todo partiendo de simples asociaciones. Procesos internos. Conexiones. En el caso particular del citado, de manera voluntaria y casi deseada.
A veces es justo y necesario. A veces una película, una canción, un sabor o una fragancia son tan buenas o trascendentales, que es muy pertinente (casi obligatorio) otorgarles el valor que se merecen. Y no lo contrario.